Ampliación: Tipos de corazón
Los corazones pueden ser de varios
tipos:
Tubulares:
No son más que ensanchamientos de los vasos,
especializados en contraerse y favorecer la
circulación. Suele haber válvulas
que obligan al líquido circulante a moverse en
un sentido concreto y no en otro. Son corazones
tubulares, por ejemplo, los de los artrópodos y
los de los anélidos.
En este último caso se disponen varios de estos
tubos en paralelo.
Tabicados:
El corazón en este caso no está formado por una
sola cavidad sino por varias, conectadas o no
entre sí. En algunos animales podemos encontrar
un par de cámaras (peces) y en los más
desarrollados, como en aves y mamíferos,
encontramos cuatro cámaras. Se llama aurículas a
las cámaras que reciben sangre de los distintos
órganos a través de unos vasos llamados venas; a
su vez las aurículas envían la sangre a los
ventrículos. Se llaman ventrículos a
las cámaras que se contraen para enviar la
sangre a los órganos del cuerpo, a través de
unos vasos llamados arterias. Aurículas y ventrículos
están conectados entre sí por unas válvulas
que impiden el paso de ventrículo a aurícula.
Accesorios: Aceleran el paso de la sangre a través de algunos órganos. Esta aceleración es conveniente debido a la caída de presión que se produce en zonas alejadas del corazón principal. Un ejemplo son los corazones branquiales que encontramos en los cefalópodos, que comunican presión a la sangre para que pueda atravesar las branquias.